Es difícil sobrevivir en los tiempos en que todo está precisado y todo y todos ,obligatoriamente, debemos triunfar. Es por esto, quízás, el que detesto la genialidad. Ésta, simplemente, no existe. Es un producto programático de multinacionales y slogans manidos que nos dicen que hay que ser especial en un mundo donde tener un cuerpo diez y una mente prodigiosa es absolutamente "in". Yo no soy así, al contrario. Me defino ordinario y común y escribo en este blog como expiación personal de los muchos y variados problemas que habitan en mi vida. Problemas como los de tantos. Pero hay una cosa que si soy; único. Nadie más es yo.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
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