MIEDOEINCERTIDUMBRE

jueves, 24 de noviembre de 2011

EL FRACASO DEL SILENCIO


Canta el  poeta.

Coge su mano.

Observa sus nervios sedientos

de ingenio y dulzura.

Tiembla, fallar no debe,

pues el sanguinario auditorio

impaciente espera.

Y al recitar el verso,

extrañamente,

llora.

Pues sabe de aquél que

 como él,

 anónimo espectador,

 sufre el fracaso del silencio

ante los que le aman y los rodean.

Pero aún así recita y clama.

Cantan los clásicos por su boca

que perdidos en un laberinto

hueco de palabras todos

escuchan pero nadie entiende.

Eh. tú, ¿ puedes ayudarme?

o sólo me queda caer.

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