Rompe la mañana.
No está la fuerza en el cuerpo
sino en la mente.
Levántate y ve.
En este día,
fastidioso como tantos,
entrego al mundo de las aulas
mi trabajo y mi salud.
Desvaneciéndome como
un meteorito
en derrotadas palabras que,
perdidas en un mar de ruido,
a nadie interesan.
El dinero, no lo compensa.

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