MIEDOEINCERTIDUMBRE

sábado, 15 de enero de 2011

DIOS

Entonces mortales, pensáis que,


Siendo yo el objeto de vuestras oraciones y ruegos,

De vuestros plegarias que buscan respuestas,

Podréis alcanzar la eternidad.

Pero mi indiferencia no os aleja de mí.

Son muy poderosos vuestros miedos y fantasías,

Tanto que vencen a mis tinieblas

Y a mi silencio.

Y así, poco a poco, pasan los siglos.

Desaparecen civilizaciones y caen imperios.

La ciencia avanza y despeja dudas.

Se sabe lo que es o se intuye como pueden ser

Las cosas,

Venciendo, - con lentitud y polémica-, a la palabra sagrada,

al miedo a la nada y al castigo divino.

Pero continúan vuestras ceremonias, liturgias

y sacrificios.

En cualquier parte del mundo,

Con distintos rostros y distintos altares.

Con iguales peticiones y deseos.

Con semejante ansiedad y estupidez.

Apresándoos a mí y a mi insoportable silencio

Y sometiéndoos, como ovejas lanares, a mi absurda ley.



Pero no me sonrojo ante mi egoísmo y vuestra servidumbre y celo.



Pues en mí, infelices, soñáis que

Hay vida después de la muerte.



Cuando, en realidad,

no hay nada.



Sólo silencio.

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