Las pesas tienen una cualidad inimitable,
engrandecen lo que derrumba tu interior.
Decidido.
Piérdame en el marketing orgásmico de la belleza,
En la espasmódica contracción de mis músculos,
en la sudoración libatoria de quemar grasas
y en la hipnótica - inocente, me atrevería a decir-
ilusión de reflejarme olímpico y deseable
en la falsedad de un espejo.
El sexo y sus mentiras requieren estas cosas,
claro está.
lunes, 13 de diciembre de 2010
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