Sólo hay que saber
encontrar la oportunidad
y ver que , para saborear un trozo de vida,
ante nosotros sólo está el futuro.
Pero rehuimos esa terrible decisión
sometiendo nuestra vida a otra vida exiliada
y nuestros sueños a otros sueños
que no nos atrevemos a emular
pero que sí queremos que
sean propios.
Allá , acá, en cualquier parte,
en cada instante, medrados,
eludimos el temible punto de intersección
,encontrado y perdido tantas veces, que supone
decidir qué hacer mañana.
Cobardes pues, esclavos somos de una ilusión
que habita en nuestras casas, en los televisores,
en las avenidas , en las calles y más alla del mar
de la esperanza y el deseo.
Esto ,que es también la palabra
que celebra la negra anunciación de
la alegría y la tragedia ( pues ambas son una.
Ésta es la más certera conclusión que
puedo hacer tras largos años de estudio y análisis),
que pasa por ser todo o nada,
principio y fin,
deseo y maldición,
alegría y envidia,
morir o matar,
éxito o fracaso es,
simplemente,
la publicidad.
Pero decidme;
¿ soy yo todavía
o mi pálido reflejo
perdido en mis gafas de Gucci?
encontrar la oportunidad
y ver que , para saborear un trozo de vida,
ante nosotros sólo está el futuro.
Pero rehuimos esa terrible decisión
sometiendo nuestra vida a otra vida exiliada
y nuestros sueños a otros sueños
que no nos atrevemos a emular
pero que sí queremos que
sean propios.
Allá , acá, en cualquier parte,
en cada instante, medrados,
eludimos el temible punto de intersección
,encontrado y perdido tantas veces, que supone
decidir qué hacer mañana.
Cobardes pues, esclavos somos de una ilusión
que habita en nuestras casas, en los televisores,
en las avenidas , en las calles y más alla del mar
de la esperanza y el deseo.
Esto ,que es también la palabra
que celebra la negra anunciación de
la alegría y la tragedia ( pues ambas son una.
Ésta es la más certera conclusión que
puedo hacer tras largos años de estudio y análisis),
que pasa por ser todo o nada,
principio y fin,
deseo y maldición,
alegría y envidia,
morir o matar,
éxito o fracaso es,
simplemente,
la publicidad.
Pero decidme;
¿ soy yo todavía
o mi pálido reflejo
perdido en mis gafas de Gucci?

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