Éste es mi pedestal y mi cuarto de trabajo.
Sobrevivirá a mi silencio y mis vacuos esfuerzos.
Pero es que ,quizás, mi voz sólo sea silencio.
Un silencio más en las millones de voces que hay
en este ruidoso universo que es hoy Madrid .
Ser una única voz , diferente, incorrecta,
directo a la hoguera;
sin alterarse ante el desprecio de otros.
Y es así , en esa situación,
en la cima del vacio total,
cuando temo a la soledad
y a que nadie me quiera amar.

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