Inquieto está el Olimpo en estos tiempos,
pues Zeus hace mucho que no duerme
y busca , desesperado,
respuesta a sus miedos
en el amor de sus muchos hijos.
No sólo está la noche
presa del temor a la luz del día.
Es mi orgullo, vuestro olvido y desprecio,
lo que me inquieta.
Mudo , sordo, debería estar.
Firme como mis estatuas;
pero quiero saber.
¿Por qué en vuestros ojos , Hércules,
está vivo aquel fulgor que yo sé
que no puede existir en lo mortal
y es sólo propio de los dioses?
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario