Esa gloria efÍmera de imperios
trocada por un sueño de hombre
que quiere ser más que un hombre,
más que un dios y un roble
que sobreviva a él
y a sus hijos.
Algo irrefrenable impulsa
ese fuego de superación.
Quizás sean criaturas distintas,
luz de mundo y objetos de odio,
comprensible,
de etnias y naciones enteras.
Sin ellos, no hay esperanza.
trocada por un sueño de hombre
que quiere ser más que un hombre,
más que un dios y un roble
que sobreviva a él
y a sus hijos.
Algo irrefrenable impulsa
ese fuego de superación.
Quizás sean criaturas distintas,
luz de mundo y objetos de odio,
comprensible,
de etnias y naciones enteras.
Sin ellos, no hay esperanza.

Alejandro Magno representa todo eso y más.
ResponderEliminarAsí es, no cabe duda. Gracias por escribir en este desolado blog.
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