En medio de todos,
asediado por los problemas,
camino recto al final de la vida.
Mi bien pasado y mi dolor presente,
dulce hacen cualquier dolor que pasé,
y puesto que no hay cosa que
no demuestre lo contrario,
fallezco cada día un poco más.
Pero el sol sigue saliendo,
y a continuación la luna,
sin preguntarme cúal de los
dos salió primero
ni en qué orden deben estar.
Las estaciones pasan.
Pasan rápidos los atardeceres
y pronto llegan las auroras,
Y destellos en mis ojos surgen,
vanos o no, que me
dicen que pronto
de la vida,
fugitiva y cruel,
sólo quedarán los recuerdos.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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