No es justo tener malos recuerdos.
Pero el paso del tiempo
lima el dolor de nuestros errores
pero no su memoria.
Yo me veo, a veces, bajo,
hundido en las cloacas del pesimismo,
sintiendo que todo lo que existe
alrededor de mi vida
es fruto de lo que hice
cuando fui joven.
Y no es que quiera volver al inicio
de mis días, no,
o que mi interior quiera estar
dorado como una patena.
Eso no es.
De eso estoy seguro.
Recuerdo esos tiempos con toda su belleza y esplendor.
Menos envejecido y con más devoción en las personas.
Esperanzado y confiado
en mi futuro y mi buen hacer.
Pero hoy,
después de tantos sueños rotos
, que se que no hay nada sin lucha
y si muchos fracasos en mi espalda,
mi salvación
es no desesperar.
Y seguir adelante.
lunes, 6 de septiembre de 2010
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