Hoy recorro las ruinas de Berlín buscando tu cadáver.
Pocas casas siguen en pie.
El homogéneo mundo alemán
desaparece ante los tanques soviéticos.
Habrá violaciones.
Habrá disidentes, de eso estoy seguro.
Gente que no compartía lo que decía
o que no decía lo que pensaba.
Cobardes y patriotas.
Nuevos y viejos prohombres.
Ideales que cambiarán el mundo
y mermarán la inocencia del destino,
lunáticos que idearán nuevas guerras
y desastres.
Mutilaciones y vandalismo.
Venganza, fuego
y muerte.
Y entre tú y yo, amor mío
se construirá un muro infranqueable que nos hundirá a los dos
en el olvido y la derrota.
Mañana intentaré escapar
para no volver a la Alemania
que un día conocí.
Y lejos, beberé cerveza extranjera
consciente de que el hombre que se aproxima,
ni me respeta
ni me teme.
domingo, 11 de julio de 2010
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