Termina otro día
donde, tenso de mis aburridos quehaceres,
desgasto mis energías.
Quizás este día,
luminoso como la muerte,
inútil como una vaca yerma,
no cambie el mundo.
Pero no sólo me suceden a mi cosas.
A todos los que están aquí,
más penados, perdidos y arrepentidos
que yo , o al menos igual ,
les pasan estas cosas también.
Ser muerto en la memoria del mundo,
invisible a vuestros ojos,
quebrar esta bárbara cadena
y así, intrépido y valiente,
sólo vivir.
miércoles, 14 de julio de 2010
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