Y en estas horas de la aurora,
cuando corren los animales
de la noche a la luz del día,
armados y escondidos
esperan el cazador y la muerte.
Pues ya no hay la épica de antaño en la caza
igual que el bosque, cercado,
deslucido en su mismo sí,
es prisión y limitado coto.
Pero aún así animales,
bestias libres del bosque;
ciervos, perdices, liebres,
jabalíes, pichones , venados.
Los que estaís en las vegas,
en los oteros, en las colinas,
en los arroyos, en los picos
en las jaras, en las cumbres y
en las marismas.
A los que vivís en esta cárcel
y en estos hierros
y estaís acorralados,
a todos,
os pido una cosa:
corred.
domingo, 5 de diciembre de 2010
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