Cuántos gusanos despreciables
toman la música y deshacen la realidad.
Pero la realidad, bella y cruel,
insoportable, no existe,
sino el sonido estridente que
se escapa en cada función
y exhala , al terminar, con falsa épica,
un hueco y gomoso ebrupto insoportable.
Pero en ti misma música,
ajena a lo que en tu nombre
hacen y dicen, sobrevives.
Quizás con horror,
asombrada seguramente pero,
gracias a tu experiencia, tranquila.
Y es en esa experiencia y en esos años
donde piensas;
moriréis,
moriréis bufones,
moriréis.
Es lo único que sé,
y es en vuestra muerte,
suprema realidad,
donde volverá a haber,
terrorífico, un sonoro silencio
que desborde vuestros esperpento
y a la propia eternidad.
Siendo yo ,victoriosa,
despidiendoos, dulce amante,
la marcha fúnebre.
toman la música y deshacen la realidad.
Pero la realidad, bella y cruel,
insoportable, no existe,
sino el sonido estridente que
se escapa en cada función
y exhala , al terminar, con falsa épica,
un hueco y gomoso ebrupto insoportable.
Pero en ti misma música,
ajena a lo que en tu nombre
hacen y dicen, sobrevives.
Quizás con horror,
asombrada seguramente pero,
gracias a tu experiencia, tranquila.
Y es en esa experiencia y en esos años
donde piensas;
moriréis,
moriréis bufones,
moriréis.
Es lo único que sé,
y es en vuestra muerte,
suprema realidad,
donde volverá a haber,
terrorífico, un sonoro silencio
que desborde vuestros esperpento
y a la propia eternidad.
Siendo yo ,victoriosa,
despidiendoos, dulce amante,
la marcha fúnebre.

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