MIEDOEINCERTIDUMBRE

sábado, 16 de octubre de 2010

EL CAMELLO

 Pertenecer a la mitología de la noche.

La madre enloquecida. Desconocer las reglas,

las consecuencias, vestido de blanco,

hundiendo mi corazón en el exceso de la coca

sin importar si eres feliz o no o si tus emociones son o no son

 de este mundo.

El fulgor de tu inocencia no va a regresar, tal que , en sí mismo, hijo mío,

se gasta en el interés con otros que son como tú

 y que se engañan y nos engañan  a nosotros  , sufridores padres,

 sin que nos demos cuenta,

en el seco y arisco gruñido

 de cada mañana de domingo

después de una noche de farra.

Y esos camellos, culpables, canallas,

tan amigables y cercanos, disfrazados,

 toman conciencia, como si fueran Dios,

 de nuestros errores como educadores

y nuestros fracasos como pareja.

Pero yo te quiero amor mío, a mi manera, pero te quiero.

 Aunque haya fracasado como madre y no te entienda.

Pronto extinguen estos hijos de puta  la llama de  nuchas vidas

  despreciando , como un clinex usado ,

el dolor  que no son capaces de comprender.

 En eso consiste la juventud, dicen;

indeferencia.

No pensar , actuar.

No penar , vivir.

Luchar y  vencer.

No llorar,

sobre todo no llorar.

Porque en ti tengo esperanzas hijo mío,

porque todavía te quiero.

Porque te quiero, hijo.

Porque en ti tengo mi esperanza y mi vida.

porque te quiero, hijo mío.

Porque te quiero.

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