Me espera mi muerte.
Junto a mí vive,
pálida cual cirio.
Me dice,
que con sencillez vive.
Cada mañana riega las plantas
y hojea el periódico.
Ahora los días caen deprisa.
Más adelante,
la tarde será corta y fría.
Pero ella estará ahí,
en el mismo sitio,
esperando su momento.
Eterna como un bosque de robles.
Aniquilándome de inmediato.
domingo, 17 de octubre de 2010
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