Sueña un soldado republicano en el infierno del frente del Ebro.
Regresar al hogar.
Oir sonidos que no sé describir
al ser hijo ya mi hijo.
Amar tu luz , mujer,
en la casa dulce de la vida.
Seguro de que estéis ahí.
Rogando que de ahí,
la sangrienta muerte,
del mundo hoy la dueña,
no os haya movido.
sábado, 30 de octubre de 2010
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