MIEDOEINCERTIDUMBRE

domingo, 23 de mayo de 2010

EL COLISEO

En esta plenitud inacabable
perdidos en un símbolo, quizás un augurio
nos permita abrigar la esperanza en el mañana.
No sobreviviremos al coliseo,
grande y majestuoso,
Lleno de cadáveres y despojos,
plagado de inocentes que vuelven
 
a ser pasto del fuego, la violencia
 y el castigo injusto.

En esta plenitud de la ciudad milenaria,
eterna e indestructible,
inconmensurable,
llena de turistas predecibles  y ruinosas ruinas,
de puestos de refrescos y terrazas con helados,
olvidamos a los ríos de sangre ,
 a  los miles de esclavos
 que allí trabajaron  y  sus tormentos,
  a las ambiciones  de los hombres  y   sus continuas conjuras y a lo que tanto, incomprensiblemente , - pues pensamos con objetividad y no es entendible
 esto en el pacífico  y solidario siglo XXI -  
 había atemorizado a los bárbaros pueblos del norte.

En esta ciudad.

En cualquiera.

Nueva York,

Madrid,

Naerobi,

Berlín,

Moscú,

Kabul,

Bagdad …

Olvidamos.

No soportamos recordar.

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