Todos proclaman que existe.
Pero no somos tan incautos
Y no creemos en ella.
Queremos necios la seguridad,
ajenos a la vida y sus suertes,
A la crueldad del destino
Y el desasosiego de lo que
pueda ser mañana.
Porque mañana hay que comer.
Y también pasado mañana.
Y la mañana de mañana,
También habrá que comer.
Aunque sea sólo esto
y a ratos, y sólo a ratos
es más que suficiente para sufrir.
Cada mañana me dan ganas
de romper y dejarlo todo.A veces, de forma disciplinada y prudente-no soy sólo yo quien sufre de esta agonía de compartir vacío y espacio- ,otras veces...
sé que me faltará decisión y no lo haré.
El miedo me paraliza las manos y la lengua.
jueves, 22 de abril de 2010
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