MIEDOEINCERTIDUMBRE

domingo, 25 de abril de 2010

CIUDAD DE INTERIOR 1944


Los cálculos laterales,
las burdas interjecciones populares,
los muros testigos de cientos de muertes.
El eterno encrespamiento del cielo.

Abajo la gente pasea sin prisa.

Se que el día gris,
límpido y cansino,
repetido,
como una guadaña,
esquilmará los cuerpos que nunca fueron cuerpos
frente al espectro caníbal de la muerte,
alentando lo estéril de vivir dentro de un espejo.

Avanza la tarde y se desliza como un lobo herido por un conejo
enroscando a los desconocidos
que se saludan en el palio de lo viejo y la monotonía,
en la falaz costumbre de que nunca pasa nada.



Ciegos de su luz
en su yerma claridad
.



La vida debió ser complicada en la época del franquismo. No merece ningún respeto el triunfo de la fuerza y la sinrazón. Muchos fueron los ignorados. Muchos los vilipendiados en esos extraños días, donde regía la tortura y la aniquilación de la verdad. Lo peor de todo es que la religión - o los que la administran- daban su bendición. Si , lo sé, es bueno olvidar. Yo soy hijo de la democracia y no sé cómo sucedió realmente. Lo que sé es que muchos , inmerecidamente, sufrieron por sus ideas y eso, no se debe olvidar. Pero perdonémoslos a todos. Eso es lo que nos diferencia de los que ganaron pero no vencieron.

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