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EL UNO DE NOVIEMBRE
Las tinieblas no esconden las razones de la amargura.
Han regresado con la alegría del sol,
preñadas del dolor que crece en la piedra
Y en la quietud del mármol.
Nadie vuelve. Y ya han pasado cuatro años.
Sólo escucho el sonido de los coches en la carretera.
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