Se dilata el latido
adherido a la piel.
Huelo la muerte
y la muerte huele a hierba.
Es en esta casa de adobe, tras el cristal
donde desluce la lluvia
y nace tu memoria.
Quizás este mediocre poema logre ,o intente explicar, lo que una desaparición de una persona cercana representa en nuestra vida. Un vacío, un hueco que, difícilmente, puede volver a llenarse.
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