El pájaro está en la ventana. Ojea caprichoso los restos del almuerzo y se golpea con el cristal intentando entrar. El hambre quiebra su lógica.Tú, mientras , adormilada, contemplas a tu hijo recien llegado al mundo. Estás plena. Alejada del mundo y de todo lo que te rodea.
Existe, no cabe duda, un cordón umbilical invisible entre tu hijo y tú, amor mío .Como lo miras, como lo agarras, es una sensación que supera nuestra limitada comprensión. Son tus ojos en sus ojos y sus manos en tus manos lo que da sentido a esta habitación y a este miserable mundo. Lo que dan sentido a esta ciudad llena de muertos y a estas autopistas y lóbregos callejones plagados de gente solitaria . La verdad , jamás creería que todo fuera tan sencillo y extremadamente complejo. La maternidad, la luz de la tarde , los pájaros, la vida que se impone a costa de la ceniza de otras vidas. Vívamos esta plenitud antes de que desaparezca la luz de la tarde y todo sea un recuerdo.
jueves, 22 de abril de 2010
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