Al brotar la herida en la noche, cierra violenta los ojos en
las sabanas de la serenidad.
Pues no ha pasado demasiado tiempo y la sangre supura antes de infectar.
Antes de volver a inundar su cuerpo y ahumar rancio el aire de la habitación.
Ella está triste pero todo está bien.
Su familia, sus hijos y su trabajo.
Cada día se levanta a las siete y coge el coche para ir a la oficina.
Una niñera cuida de los pequeños y los mayores ya pueden ir solos al colegio.
Sus padres todavía son jóvenes y se valen por sí mismos.
Es reconocida laboralmente y no ha engordado excesivamente con los partos.
Todo está bien, pero;
¿por qué esta congoja ante las visiones de la voluptuosidad?
sábado, 29 de mayo de 2010
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Gracias por el gran comentario en mi blog.
ResponderEliminarEstuve leyendo tus últimas entradas y quería decirte que saqué en claro que la soledad es grande, bella e inútil como un coliseo para uno mismo, cuando anoche sentimos la necesidad de emborracharnos por amor. No sé, no sé. Eso o algo parecido. No sé muy bien.
Por cierto, si algún día obtienes respuesta a la última pregunta, sobre la congoja, me la cuentas, si no te importa...
Saludos.