De la vida que le queda,
desplazado,
como si fuera otro,
sobrevive.
¡Y qué vida sin ellos voy a hacer! decía.
Son ahora vulgares los que antes fueron audaces e intrépidos,
perdidos en sus hijos
y sus trabajos interminables;
fríos como piedras.
Y sin estos, inerme y derrotado,
Sólo me queda ya tiempo.
Tiempo sobre tiempo
Mientras, baja las persianas de su salón
y enciende, resignado, el DVD,
serie especial de coleccionista,
de Blade Runner.
martes, 8 de junio de 2010
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