Y un día
aparezcas,
virtual y joven,
nacido de mentiras y medias verdades,
lleno de poder atávico,
sabias decisiones
y mejores consejos.
Y sembrarás
La desintegración que vence
al florecimiento y a la decadencia de los cuerpos,
arrogante y mágico ante todos en tu invisibilidad.
Ya que no existe la muerte,
No existe tu fin y el tiempo
será , sin remordimientos ni pesares,
el deseo irrealizado y no los errores del pasado
Que nos condenan a decir;
No. Así no podrá ser.
Jamás volverá mi plenitud. Ya todo escrito está
y mi suerte echada, gastada con el trabajo
y las preocupaciones de toda una vida.
Nacerás pues, libre.
Vacío de prejuicios y convenciones, en tu otro yo.
Hermoso, fálico,
atrevido, provocador,
confiando en tu sexo,
que dominará, con suavidad o dureza,
según las necesidades del amante de turno,
las noches y los deseos
de aquellos que todo lo miran
y nada saben y tampoco quieren aprender.
Siendo sólo infinito de placer.
lunes, 7 de junio de 2010
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