Y Tú serás como ellos.
Sobrevivirás con voz falsa y gastada,
gordo y decadente,
entre noches de insomnio,
buscando una boca que te bese
y un lugar donde guarecerte
de tanto chaparrón y golpe que recibes.
No habrá palabras,
pues no es inherente
el hablar al oír y, además,
nadie está interesado en escucharte.
Y no se acabarán tus días,
ni los putis lujosos que tan bien conoces,
ni las largas barras americanas
con ese ocre gastado
de quemaduras de cigarrillo
y falsas esperanzas
a donde huyes para poder respirar
y sobrevivir.
Muy despacio pasarán los meses.
Demasiado despacio las horas de trabajo.
Y tu vida,
ajena y arrebatada,
vivida para los demás y sus capitalistas ambiciones
estará vacía.
Llena de dinero
y su pestilente falsedad.
domingo, 6 de junio de 2010
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