Se sumergió en el mar de la locura.
Disciplinado y prudente como era,
Nadie esperaba esa respuesta.
Pero cambio todo, de repente,
Sin saber por qué.
Se levantó como cada mañana,
a fallecer.
Encorsetado en su mundo blando y plomizo.
Lleno de anodidas conversaciones
e insultante arbitrariedad.
Hasta hoy
que movido por lo extraño dijo:
Adios.
No os aguanto mas.
Sois todos unos hijos de puta.
Decepcionando así,
sin prepararse,
a todos aquellos que en él habían
predestinado sus odios y las muchas miserias
Que le hubiera tocado vivir.
martes, 8 de junio de 2010
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