Sólo una vez pudiste conocerme,
pero debo ser como el mediodía.
Una debe iluminar toda la órbita terrestre
y condensar lo que la enriquece.
Así soy, energía.
La necesidad de aquello que más se niega.
No te engaño. Controlo lo que pides.
Pues domino tu existencia
y al desbordarte, torno libre la culpa
para que tu deseo se libre del juicio y vaya más allá.
Así soy, pureza.
No te asustes, nada pido a cambio.
Sólo dinero y quizás, según el día, un poco
de respeto y de consideración.
Pero no podrás creer en mí
ni decir a nadie que me conoces.
Porque para ir delante
de los otros,
despectivo y audaz,
debes olvidarme.
Alejarme de tu memoria
para creerte honorable y digno de
todo aquello que te
depara tu vida y tus negocios
y no caer , como tantos infelices,
en el vicio del amor imposible con una joven
que tanto gusta a los señores de bien
de mediana edad.
miércoles, 2 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario