El que llora desde la placidez de su vida
al ver el paso de los años, si tuviera valor
se asombraría al descubrir que va hacia lo invisible
en cuanto se distancia de lo que un día fue.
Muchas son las distracciones y muchos los trabajos
que nos alejan de lo que éramos ayer
y un día aspiramos a ser, repitiendo hoy inútiles ,como autómatas, lo que la
tradición manda y la moral reza .
Pero; ¿qué somos entonces,
perdidos en trabajos infatigables,
disipando nuestras energías
en aquello que no sé es
y se intenta asumir como parte de nuestra domada esencia ?
No más sumisión, sino voz emancipada
que libere tu vida.
miércoles, 2 de junio de 2010
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