la piedra soporta la Plaza de Oriente.
Oscuras intrigas han vivido sus muros y sus extintos arrabales.
Aclamaciones totalitarias, absurdas proclamas,
guerras civiles, golpes de estado, salves y silencios,
fuegos artificiales, bodas, funerales, muertes , fanatismos.
Sobre todo fanatismos.
Durante muchos años mucho fanatismo,
con su mucha nada y su mucha mierda.
De los que antaño han vivido aquí a nosotros,
no han cambiado tanto las cosas – a mayor mal podríamos haber llegado, no cabe duda- aunque ahora todo Madrid es una gran zanja y está llena de carteles horrorosos.
La democracia tiene estas cosas.
Todas las calles quieren ser avenidas.
sábado, 19 de junio de 2010
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