Subterránea la tristeza nace en el tumulto repentino,
en el primer aliento de la mañana.
Nos engancha y no nos deja respirar.
Nos condena a mirar al techo.
Una a una barre nuestras esperanzas y, sin estertores
termina el relato desde el infierno.
No exagero ni un milímetro verbal.
Siento todo esto.
Hoy he salido a la calle a buscar algo para desayunar.
Luego, con la compra, he vuelto a casa
y he intentado dormir.
Otra vez.
viernes, 4 de junio de 2010
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gracias. Thank you, OBRIGADO.
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